En fotografía, como en otras artes, es típica la afirmación que te invita a buscar tu propia "Visión Personal" o "Estilo Personal", sin embargo, no sabría diferenciar si quien te lo dice te está dando un consejo, o una maldición. El que te la dice, sin duda pretende darte un consejo, pero dependiendo del momento de aprendizaje en el que se encuentra quien la recibe, se puede malentender y convertirse en ruido añadido al ya existente y que nos impide ver con claridad nuestro objetivo.

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Visión comprendida como la imagen mental que formamos previa a la toma fotográfica, además de la interpretación que hacemos en la contemplación de una copia. Y personal porque se crea a partir de nuestra memoria compuesta de experiencias, emociones y actitudes únicas e irrepetibles en cada ser. En cierto modo cuando tomamos una fotografía y obtenemos la copia, estamos ante una proyección más o menos precisa de nuestra personalidad según la pericia técnica del fotógrafo; estamos ante un objeto fruto de una decisión personal y por tanto, ante una manifestación de nuestra persona. Por este motivo cuando alguien contempla una fotografía y emite una crítica, esta es enormemente delicada, porque se trata del menosprecio o la adulación de la persona del creador. Además, el observador de la copia aporta su propia interpretación, fruto de su memoria compuesta igualmente de sus experiencias, emociones y actitudes; determinando de este modo, el impacto general de una fotografía a una combinación imprevisible de las respuestas del fotógrafo y el observador. Esta respuesta personal es generalmente más apreciada por el observador de una fotografía que por el fotógrafo, y cuando éste desaparece, la única respuesta que queda ante la fotografía es la del observador que terminará por ser completamente distinta a la del autor.

Siempre que una cámara es transportada a cierto lugar, enfocada en una cierta dirección y disparada en un instante preciso el fotógrafo es guiado en mayor o menor medida por su sentido personal, respecto a qué fragmento de la vida merece ser conservado, plasmado en objeto, en fotografía. Los componentes visuales del sujeto que el fotógrafo elija y la forma en que los sintetice, estarán determinados por sus ideas e impresiones, no por una ley absoluta y universal.

Cuando alguien visita con su cámara un lugar muy fotogénico y se limita a esperar en la cola de turistas para repetir la misma fotografía, la que todo el mundo conoce, la primera imagen que viene a la cabeza, está utilizando la cámara como una fotocopiadora, obtendrá una fotografía sin ningún carácter personal de quien hay detrás de la cámara. Muchas personas creen que al hacer una fotografía de un tema, éste se convertirá en una imagen significativa en el interior de su cámara, como por arte de magia; apenas se esfuerzan por encaminar sus emociones y actitudes hacia lo que están retratando. Todos hemos hecho esto alguna vez, incluso los fotógrafos más afamados, técnicamente capaces de resolver cualquier situación fotográficamente hablando, tienen fotografías anodinas, tomadas sin la sinceridad necesaria para implicarse personalmente en la toma. Tenemos que plantearnos un cambio de actitud y poco a poco ir incluyéndolo en nuestro método, no conformarnos con la imagen directa, interpretar antes de tomar la fotografía y la Visión Personal saldrá sola, cuando observemos nuestro trabajo.

"Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar."

Antonio Machado. Extracto de Proverbios y Cantares (XXIX)